SOMOS NUMEROSOS PERO ESTAMOS SOLOS
La humanidad se soporta sobre la acumulación de nuestras numerosas pero breves existencias individuales. Somos numerosos porque desde nuestra más remota génesis hace millones de años, nos acompaña la potente y vital perpetuación de la especie. La brevedad de nuestra mundana existencia se asienta en la pertenencia prácticamente infinita, solo interrumpida por un breve tic, de toda la materia y energía de nuestros humanos cuerpos, al universo.
La brevedad de nuestra terrenal existencia unida al humano desconocimiento o la no aceptación de las realidades cósmicas, nos arrastra a la soledad, y esta nos conduce a buscar más allá. Buscamos, y si no lo encontramos lo creamos o alguien lo crea por nosotros, algo que nos de protección, que nos tutele y preserve.
La brevedad de nuestra terrenal existencia unida al humano desconocimiento o la no aceptación de las realidades cósmicas, nos arrastra a la soledad, y esta nos conduce a buscar más allá. Buscamos, y si no lo encontramos lo creamos o alguien lo crea por nosotros, algo que nos de protección, que nos tutele y preserve.
Estamos dispuestos a entregar lo más preciado que tenemos como individuos, nuestra capacidad de pensar libremente, a cambio de la promesa de la perpetuación de nuestra inmaterial y no comprobable existencia.
La experiencia nos demuestra continuamente que nuestra estructura material no podemos hacerla perdurable y por consiguiente, ideamos un anexo a nuestra existencia corporal que podamos preservar y asignarle inmortalidad.
Cuando nuestra capacidad de pensar, está atrapada totalmente: (fanatismo) o parcialmente: (adicción), influida o conducida por otro u otros, dejamos de ser libres, y con la pérdida de la libertad dejamos de estar solos.
Este es el precio. Otros nos protegen de nuestros miedos, pero la mayor parte de las veces con otros miedos, con los que ellos nos pueden dominar.